¿Son claves las universidades para el liderazgo de un paÃs en innovación? Cada vez hay más paÃses que responden afirmativamente a esta pregunta y pasan a la acción con ambiciosos programas destinados a maximizar el potencial de las universidades en este ámbito. Son paÃses tan distantes como el Reino Unido, China, México, Brasil…
Las universidades parecen desempeñar un papel clave en los propósitos y ambiciones de los paÃses en ser lÃderes en innovación y las ventajas que esto representa en materia de riqueza nacional y empleo.
Hace pocos meses John Denham, secretario de de estado para la innovación en el Reino Unido presentaba un libro blanco sobre la innovación en el que plantaba la acción conjunta de las universidades, empresas e inversores de capital riesgo invitándoles a crear “sociedades para la innovación” capaces de desarrollar “soluciones locales para retos regionales y locales”. La pretensión del gobierno del Reino Unido era doblar la transferencia de tecnologÃa desde el sistema universitario con el claro propósito de robustecer la competitividad británica o abordar cuestiones tan complejas e inquietantes como el cambio climático. En definitiva, alianzas entre las empresas, el capital y las administraciones con la vista puesta en su incidencia en el desarrollo local.
En una entrada anterior mencionábamos la apuesta china de la que se hacÃan eco algunos presidentes de las grandes universidades norteamericanas alertando sobre el riesgo que este tipo de apuestas conllevaba para la hegemonÃa estadounidense (La educación, la investigación ejes estratégicos de las potencias económicas). Hoy ya pocos dudan de que la estrategia actual del crecimiento chino se sustenta cada vez más en la innovación y el conocimiento, también con componentes locales.
La riqueza del pujante negocio del petróleo también se orienta hacia el sistema universitario. En Brasil el 1% de los beneficios de este sector se destinan automáticamente a las universidades bajo el prisma de la capacidad potencial de estas para ayudar a este paÃs a su diversificación futura hacia sectores con alta capacidad de innovación.
En México, el Tecnológico del Monterrey impulsa con el apoyo del gobierno federal y los gobiernos locales dos centenares de incubadoras de empresas, doce parques cientÃficos y tecnológicos, destinados a identificar oportunidades de desarrollo regional. El Tec de Monterrey es hoy una universidad fuertemente comprometida con una gran estrategia de desarrollo en toda la geografÃa de México para poder competir en la globalización. Uno de sus objetivos es proporcionar espacios competitivos para que aterricen empresas de otros paÃses con productos y servicios de alto contenido tecnológico.
De todo esto cabe deducirse que hay gobiernos cada vez más conscientes del papel de las universidades como motores de la innovación y la competitividad. Esto son buenas noticias. Aunque creo que es oportuno en esta coyuntura preguntarse en qué medida están las universidades preparadas para poder asumir con eficiencia estos nuevos retos.
Andrés Pedreño
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